
La prima de un seguro de vida no sale de una chistera. Sale de una tabla de mortalidad, de una multiplicación y de una cadena de recargos que cada aseguradora aplica a su manera. Aquí está la cuenta entera: los factores, de dónde salen las probabilidades (las tablas del INE, enlazadas), cómo se pasa de la prima natural a la que de verdad pagas y tres ejemplos con la operación a la vista, hechos con los supervivientes exactos de la tabla española de 2023. Todo comprobado el 29 de octubre de 2026 sobre el INE y sobre el texto consolidado de la Ley 50/1980 en el BOE. Los ejemplos miden el riesgo de morir, no son tarifas de ninguna compañía: sirven para entender por qué tu recibo es el que es, no para presupuestar. Si lo que buscas es cuánto cuesta hoy un seguro de vida en el mercado, esa es otra pregunta y tiene su artículo, enlazado al final.

La prima del seguro de vida: qué es y qué cubre
La prima es el precio de la cobertura. Lo que pagas, de una vez al año o fraccionado, para que la aseguradora cargue con un riesgo tuyo durante ese periodo. El artículo 1 de la Ley 50/1980, de Contrato de Seguro, lo define así: el contrato de seguro es aquel por el que el asegurador se obliga, «mediante el cobro de una prima», y para el caso de que se produzca el evento cuyo riesgo es objeto de cobertura, a indemnizar el daño producido al asegurado «o a satisfacer un capital, una renta u otras prestaciones convenidas». En el seguro de vida el evento es el fallecimiento (o la invalidez, si la incluyes) y la prestación es el capital o la renta que figura en la póliza.
Dicho con menos solemnidad: la prima compra una promesa. Si mueres dentro del plazo cubierto, tus beneficiarios cobran el capital pactado. Si no, la aseguradora se queda la prima y la promesa se ha cumplido igual, porque ese año estuviste cubierto. Esa es la lógica de los seguros de riesgo, los temporales, que son los que calculamos aquí. Las modalidades con ahorro funcionan con otra aritmética y las repasamos en qué es un seguro de vida.
De esa definición sale el método. Si la aseguradora promete pagar un capital cuando ocurra un suceso, su precio justo depende de cuánto promete y de qué probabilidad tiene el suceso de ocurrir en el plazo cubierto. Lo primero lo eliges tú. Lo segundo lo dice una tabla de mortalidad.
Los factores que deciden tu prima
Todo lo que te pregunta una aseguradora antes de darte precio sirve para afinar una de esas dos variables, el capital o la probabilidad:
- La edad. El factor que más pesa, con diferencia. La probabilidad de fallecer en un año concreto crece con la edad, despacio al principio y cada vez más deprisa. Lo verás en los ejemplos.
- El capital asegurado. Lo que cobrarían tus beneficiarios. La prima natural es proporcional a él: el doble de capital, el doble de prima. Es la variable que más controlas tú.
- La duración y el tipo de seguro. No es lo mismo cubrir un año que veinte, ni un temporal (cubre un plazo) que un vida entera (cubre hasta el fallecimiento, ocurra cuando ocurra). Cuanto más largo el plazo, más edades avanzadas entran en la cuenta.
- El sexo. Las tablas de mortalidad son distintas para hombres y mujeres porque la supervivencia observada es distinta.
- La profesión y las aficiones. Trabajo en altura, maquinaria pesada, sustancias peligrosas, submarinismo, escalada o motociclismo de competición entran en el cuestionario y pueden suponer un recargo o una exclusión.
- La salud y los hábitos. Enfermedades previas, peso, tensión y, sobre todo, el tabaco, que la aseguradora trata con una tabla o un recargo aparte.
Hay un factor más que no depende de ti: la propia aseguradora. Cada una usa sus tablas, su tipo de interés y sus recargos, así que dos compañías dan precios distintos a la misma persona con el mismo capital. De eso va el apartado de la fórmula.
La base técnica: las tablas de mortalidad del INE
Una tabla de mortalidad sigue a una generación imaginaria de 100.000 recién nacidos y, con las tasas de mortalidad observadas en un año concreto, cuenta cuántos siguen vivos a cada edad. Esa columna se llama supervivientes. De ella salen la probabilidad de fallecer entre una edad y la siguiente y la esperanza de vida, que son los años que de media le quedan a quien ha llegado a esa edad. El INE publica la tabla de España cada año, por sexo y edad, en la tabla 27153 de las Tablas de mortalidad del INE, fuente principal de todas las cifras de este artículo. Las hemos cotejado además con la reproducción de esa misma tabla en la Human Life-Table Database del Instituto Max Planck (España, 2023), que la toma de los datos del INE.
Dos cifras de contexto, tabla de 2023: la esperanza de vida al nacer era de 80,8 años para los hombres y de 86,5 para las mujeres. Y así se leen los supervivientes: de cada 100.000 hombres nacidos, 98.586,0 siguen vivos a los 35 y 98.230,1 a los 40. La diferencia son los que han fallecido en ese tramo. Con eso, y con nada más, se calcula una prima natural.
| Edad | Supervivientes (hombres) | Supervivientes (mujeres) | Esperanza de vida (hombres) | Esperanza de vida (mujeres) |
|---|---|---|---|---|
| 35 años | 98.586,0 | 99.060,0 | 46,7 años | 52,2 años |
| 40 años | 98.230,1 | 98.956,1 | — | — |
| 55 años | 95.271,9 | 97.597,3 | 27,8 años | 32,8 años |
| 60 años | 92.489,5 | 96.191,6 | — | — |
| 65 años | — | — | 19,7 años | 23,8 años |
Un aviso honesto. Las aseguradoras no tarifan con la tabla del INE tal cual: usan tablas biométricas propias o del sector, hechas con el mismo método pero ajustadas a su cartera y a hábitos como el tabaco. La tabla pública nos vale para ver la mecánica con números reales y comprobables, y la forma en que la prima crece con la edad es la misma.
La fórmula: prima natural, prima pura y recargos
La prima de tu recibo se construye en tres pasos. Los dos primeros son matemática actuarial y el tercero es negocio.
- Prima natural. El coste esperado del riesgo en un año de cobertura: el capital asegurado multiplicado por la probabilidad de que el asegurado fallezca ese año, que sale de la tabla de mortalidad para su edad exacta. Si la póliza cubre varios años, hay una prima natural por año, cada una mayor que la anterior porque la edad sube.
- Prima pura. En plazos largos la aseguradora no cobra el riesgo año a año: fija una prima constante, la nivelada. Para calcularla descuenta las primas naturales futuras a un tipo de interés técnico, porque el dinero que cobra hoy lo invierte hasta que tenga que pagar, y nivela el riesgo: cobra de más al principio, cuando la prima natural es baja, y de menos al final, cuando es alta. El resultado es lo que el riesgo vale, sin un céntimo de gastos.
- Recargos y prima comercial. Sobre la prima pura van los gastos de gestión, las comisiones del mediador o del banco que vende la póliza y el margen de solvencia que la compañía debe mantener. Lo que sale es la prima comercial, la que pagas.
Los pasos dos y tres son donde las compañías se diferencian. La tabla puede ser parecida, pero el tipo de interés, el criterio de nivelación y los recargos son de cada casa. Por eso un mismo capital y plazo no cuestan lo mismo en el seguro de vida de Openbank que en una aseguradora tradicional, y por eso ninguna fórmula pública te da el precio exacto: te da el suelo del que parte.
En los tres ejemplos nos quedamos en el primer paso, la prima natural, el único que se puede calcular con datos públicos y enseñar entero. Usamos los supervivientes del INE en tramos de cinco años y repartimos los fallecimientos a partes iguales entre los años del tramo. La aseguradora usa la edad exacta, así que su cifra no coincidirá con la nuestra, pero el método es el mismo.
Ejemplo 1: un hombre de 35 años y 100.000 € a un año
Un hombre de 35 años quiere cubrir 100.000 € durante un año. Lo primero es su probabilidad de fallecer en ese tramo de edad. La tabla dice cuántos de cada 100.000 hombres nacidos llegan vivos a los 35 y cuántos a los 40:
98.586,0 − 98.230,1 = 355,9 hombres fallecidos entre los 35 y los 40 años, por cada 100.000 nacidos.
Esos 355,9 se ponen en relación con los que estaban vivos a los 35, no con los 100.000 del principio, porque nuestro asegurado ya ha llegado a esa edad: 355,9 entre 98.586,0 es un 0,36 % de probabilidad de fallecer en el quinquenio. Repartido entre los cinco años del tramo, una media de 0,072 % al año. La prima natural es ese porcentaje aplicado al capital:
98.586,0 − 98.230,1 = 355,9 → 0,36 % en el quinquenio → ≈0,072 % al año → 100.000 € × 0,072 % ≈ 72 € de prima natural.
Esos 72 € son el coste esperado del riesgo ese año: lo que, de media, le cuesta a la aseguradora cubrir a cada hombre de 35 años con ese capital. Es la cifra antes del descuento al interés técnico y antes de cualquier recargo, así que la prima comercial de una póliza real no tiene por qué coincidir. Lo que sí te dice es el orden de magnitud: a esa edad, el riesgo puro de 100.000 € vale decenas de euros al año, no cientos.
Ejemplo 2: la misma póliza a los 55 años (hombre y mujer)
Misma póliza, mismo capital, veinte años más tarde. El tramo de la tabla es ahora el de 55 a 60 años, y los supervivientes cuentan otra historia:
95.271,9 − 92.489,5 = 2.782,4 hombres fallecidos entre los 55 y los 60, por cada 100.000 nacidos.
95.271,9 − 92.489,5 = 2.782,4 → 2,92 % en el quinquenio → ≈0,58 % al año → 100.000 € × 0,58 % ≈ 584 € de prima natural.
Para una mujer de 55 años la cuenta usa su propia columna de la tabla:
97.597,3 − 96.191,6 = 1.405,8 → 1,44 % en el quinquenio → ≈0,29 % al año → 100.000 € × 0,29 % ≈ 288 € de prima natural.
Dos lecturas. La del sexo: con la misma edad y el mismo capital, la prima natural de la mujer es aproximadamente la mitad que la del hombre, porque fallecen menos mujeres en ese tramo. Y la de la edad, que es la que importa: la prima natural del hombre de 55 años, 584 €, multiplica por ocho la del hombre de 35, 72 €. Ni ha cambiado el capital ni la póliza. Solo ha pasado el tiempo. Por eso cualquier asesor que no quiera venderte nada te dice que el seguro de vida se contrata cuanto antes.
Ejemplo 3: el doble de capital a 20 años no multiplica por 20
Dos cambios habituales sobre el ejemplo del hombre de 35 años: el doble de capital y un plazo de veinte años en vez de uno. Se comportan de forma muy distinta.
El capital sí es lineal. La prima natural es capital por probabilidad, y la probabilidad no cambia porque asegures más dinero. Con 200.000 €:
200.000 € × 0,072 % ≈ 144 € de prima natural a los 35 años, el doble exacto de los 72 € del primer ejemplo.
El plazo no es lineal. Cubrir veinte años no cuesta veinte veces el primer año, porque el primer año es el más barato de todos: el asegurado tiene 35 y su probabilidad de fallecer es la más baja del periodo. Tampoco vale aplicar a los veinte años la tasa del último, porque sería cobrar el riesgo de un hombre de 55 a uno que todavía tiene 35. Lo que hace la aseguradora es calcular la prima natural de cada uno de los veinte años, cada una con la probabilidad de su edad, descontarlas al tipo de interés técnico y repartir el total en veinte primas iguales. Esa es la prima nivelada. Su cifra depende del tipo de interés y del criterio de cada compañía, así que no la calculamos aquí: cualquier promedio que pusiéramos sería inventado. Lo que sí se puede afirmar es que, en un temporal nivelado contratado a los 35, los primeros años pagas más que tu riesgo real y los últimos pagas menos, y por eso cancelarlo a mitad de plazo para contratar otro suele ser mala idea.
Qué dice la ley: declaración, agravación y prima
La prima la calcula la aseguradora, pero con los datos que tú le das, y la ley regula qué pasa con esos datos. El artículo 10 de la Ley de Contrato de Seguro obliga al tomador, antes de firmar, a declarar al asegurador, «de acuerdo con el cuestionario que éste le someta, todas las circunstancias por él conocidas que puedan influir en la valoración del riesgo». El deber es responder con verdad a lo que te preguntan; lo que el cuestionario no pregunta, no tienes que adivinarlo. Si declaras con reserva o inexactitud, el asegurador puede rescindir el contrato en el plazo de un mes desde que lo sabe. Si el siniestro llega antes, «la prestación de éste se reducirá proporcionalmente a la diferencia entre la prima convenida y la que se hubiese aplicado» de haber conocido la verdad. Y con dolo o culpa grave del tomador, «quedará el asegurador liberado del pago de la prestación». El mismo artículo incluye, desde 2023, una regla para los seguros de vida: no hay que declarar un cáncer «una vez hayan transcurridos cinco años desde la finalización del tratamiento radical sin recaída posterior», y el asegurador «no podrá considerar la existencia de antecedentes oncológicos a efectos de la contratación del seguro, quedando prohibida toda discriminación o restricción a la contratación por este motivo».
Después de firmar manda el artículo 11. Su apartado 1 obliga a comunicar «la alteración de los factores y las circunstancias declaradas en el cuestionario» que agraven el riesgo: si declaraste un trabajo de oficina y pasas a trabajar en altura, o te aficionas al paracaidismo, hay que decirlo, y la aseguradora puede recalcular la prima. El apartado 2 pone el límite que más tranquiliza: «En los seguros de personas el tomador o el asegurado no tienen obligación de comunicar la variación de las circunstancias relativas al estado de salud del asegurado, que en ningún caso se considerarán agravación del riesgo.» Si enfermas con la póliza en vigor, tu prima no sube por eso.
Queda la hipoteca, que es donde más gente contrata su primer seguro de vida sin haber visto la cuenta. El banco puede exigir un seguro de vida como condición del préstamo, lo permite el artículo 17.3 de la Ley 5/2019, de contratos de crédito inmobiliario, pero esa misma norma le obliga a aceptar una póliza alternativa de otra aseguradora con condiciones equivalentes. Pueden pedirte el seguro, no imponerte el suyo. Cómo se vincula la póliza al préstamo y qué capital conviene lo explicamos en seguro de vida vinculado a la hipoteca, y lo que ofrecen los bancos con sus préstamos lo tienes, por ejemplo, en la ficha del seguro de vida de CaixaBank.
Cómo pagar menos prima (sin mentir en el cuestionario)
Mentir en el cuestionario sale caro, ya lo has leído en el artículo 10: una prima algo más baja a cambio de una prestación reducida o de ninguna. Todo lo que sigue es legal y se desprende de la fórmula.
- Contrata joven. La edad es el factor que más pesa y cada año que esperas la prima natural sube. Si necesitas la cobertura, cuanto antes mejor.
- Asegura el capital que necesitas, no una cifra redonda. La prima es proporcional al capital. Calcula qué deuda y qué gastos tendrían que cubrir tus beneficiarios y asegura eso.
- Ajusta el plazo a la necesidad. Si la cobertura es para una hipoteca, el plazo del seguro es el del préstamo y el capital puede ir bajando con la deuda. Cubrir años que no necesitas es pagar las primas naturales más caras del periodo.
- Compara, y compara bien. La tabla cambia poco entre compañías; el tipo de interés, la nivelación y los recargos cambian mucho. Pide varias ofertas con el mismo capital, plazo y coberturas, y mira la prima de cada año, no solo la del primero. En cómo elegir el mejor seguro de vida está el método.
- Deja de fumar. Es el hábito que el cuestionario pregunta aparte y que muchas aseguradoras tarifan con su propia tabla. Si lo has dejado, dilo al contratar o al cambiar de compañía.
Y si después de entender la fórmula quieres saber qué cobran las compañías ahora mismo por un capital y una edad concretos, eso ya no es cálculo, es mercado, y lo tienes con precios reales en cuánto cuesta un seguro de vida.
Preguntas frecuentes sobre el cálculo de la prima de un seguro de vida
¿Sube la prima cada año?
Depende de la modalidad. En el seguro temporal renovable cada año, la prima se recalcula con tu edad en cada renovación, porque la probabilidad de fallecer crece y con ella la prima natural. En el temporal de prima nivelada, la aseguradora fija al contratar una prima constante para todo el plazo: pagas algo más que el riesgo real los primeros años y algo menos los últimos. Mira en tu póliza cuál de las dos tienes.
¿Por qué pagan más los fumadores?
Porque el tabaco aumenta la probabilidad de fallecer dentro del horizonte de la póliza, y la prima es capital por probabilidad. La aseguradora lo sabe por el cuestionario de salud y hábitos del artículo 10 de la Ley de Contrato de Seguro, y aplica a los fumadores una tabla o un recargo distintos. Si has dejado de fumar, conviene decirlo al contratar o al cambiar de compañía.
¿Cambia la prima si cambio de trabajo?
Puede cambiar si el nuevo trabajo agrava algo que declaraste en el cuestionario. El artículo 11.1 de la Ley de Contrato de Seguro obliga a comunicar la alteración de los factores y circunstancias declaradas que agraven el riesgo, por ejemplo pasar de una oficina a trabajar en altura, y la aseguradora puede entonces ajustar la prima. En cambio, el artículo 11.2 dice que en los seguros de personas no hay obligación de comunicar la variación del estado de salud del asegurado, que en ningún caso se considera agravación del riesgo.
¿Qué pasa si oculto una enfermedad?
El artículo 10 de la Ley de Contrato de Seguro da a la aseguradora un mes, desde que conoce la reserva o inexactitud, para rescindir el contrato. Si el siniestro ocurre antes, la prestación se reduce proporcionalmente a la diferencia entre la prima convenida y la que se habría aplicado con la verdad; si hubo dolo o culpa grave, el asegurador queda liberado del pago. Hay una excepción en el mismo artículo: no tienes que declarar un cáncer cuando han pasado cinco años desde la finalización del tratamiento radical sin recaída posterior, y la aseguradora no puede tener en cuenta esos antecedentes oncológicos para contratar ni discriminarte por ellos.
¿Es más barato el seguro de vida con la hipoteca?
No tiene por qué. El banco puede exigir un seguro de vida como condición del préstamo, según el artículo 17.3 de la Ley 5/2019, de contratos de crédito inmobiliario, pero no puede obligarte a contratar el suyo: debe aceptar una póliza alternativa de otra aseguradora con condiciones equivalentes. La prima del seguro del banco se calcula con los mismos factores que cualquier otra, así que lo sensato es pedir al menos otra oferta con el mismo capital y plazo y comparar.
¿Puedo pedir que me recalculen la prima?
La prima no se negocia a voluntad: sale de los factores que constan en el contrato, como la edad, el capital, el plazo y la salud y hábitos declarados, y de la tabla y los recargos de cada aseguradora. Lo que sí puedes hacer son dos cosas: comparar con otras compañías con el mismo capital y plazo, y cambiar si te sale mejor; y comunicar los cambios en las circunstancias declaradas, como manda el artículo 11 de la Ley de Contrato de Seguro, para que la aseguradora revise la prima con los datos reales.